Aquí también tembló


Como saben quienes me conocen o quienes han leído mi perfil, actualmente trabajo como Estratega Digital. Antes trabajé como un término medio entre Social Media Manager y Community Manager. Normalmente habría estracturado las dos frases anteriores con un "soy" o "era" en lugar de un "trabajé como" o "trabajo como", pero hay un motivo por el que lo hago. Quiero pensar que soy más que eso. Y no lo digo como alguien con depresión o cerca de la depresión, lo digo como alguien que ve, vio y seguirá siempre viendo la instrascendencia de su medio de acción profesional.

Ese 19 de septiembre tembló allá, en la meca de la cultura, el comercio, la creación artística y comercial de México pero también tembló aquí. Tembló en la ciudad con las mejores y las más grandes agencias de publicidad del país, las más creativas, las más innovadoras, las más efectivas, las que más Leones tienen, las que repiten "out of the box" como mantra, pero también tembló aquí.

Veía las noticias, las ímágenes, los tuits, retuits y publicaciones del desastre, las cientos de manos empecinadas en extraer vida de la muerte. Y también tembló aquí.
Veía las iniciativas asociadas con áreas profesionales específicas. La arquitectura y la ingeniería civil como análiticas criaturas dando fe de lo que había sucedido, por qué había sucedido, cómo podría no volver a suceder y ayudando a aquellos que lo habían sufrido, gracias a Dios, a medias. Brindando su conocimiento, su experiencia y su expertise para reconocer cuáles heridas en la construcción serían rezanadas y cuáles serían eternas, demasiado profundas para ser arregladas.
Veía médicos, como siempre, siendo los más importantes. Efectivamente devolviendo la vida al cuerpo del que prematuramente se había marchado.
Y veía al resto de personas sin profesión. Sin algo distintivo, contribuyendo con manos, pies y fuerza, la contribución poco glamorosa en su proceso pero tan brillante en su resultado.
Nos veía entonces a nosotros. Tan creativos, tan gramaticalmente correctos, tan pragmáticos y centrados en objetivos, tan ROI y tan porcentaje de viralidad, una industria muerta entre quienes no deberían haber muerto. Una industria vacía en la generalidad. Un conocimiento inútil con expertise poco productivo.
En la industria del ego es difícil valer tan poco.
No reniego del valor físico, del hecho de que manos, piez y fuerza existan también entre nosotros, reniego de, aunque acepto, la idea de que algo tan grande en alcance sea tan poca cosa en resultados. Reniego de que el órgano más característico del ser humano sea tan poco útil como resultado del proceso de desarrollo profesional y tan absolutamente indispensable como venía "out of the box".

Si no fuera escritor, o lo intentara, no podría soportar la sensación de no ser nada más que un conjunto de huesos, músculo y piel.

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